Cuando un niño o adolescente enfrenta desafíos de conducta o aprendizaje (como el TDAH), la palabra "psicólogo" puede sonar imponente o incluso aterradora. Muchos sienten que ir a terapia significa que "están rotos" o que son "menos" que sus compañeros.
Como padres, nuestro trabajo es cambiar esa narrativa. Aquí te damos consejos prácticos para tener esa conversación y lograr que tu hijo vea la terapia como una herramienta de alto rendimiento.
1. Elige el Momento y el Lenguaje Adecuado
No saques el tema durante una discusión o después de un mal reporte escolar. Hazlo en un momento de calma.
- Evita: "Necesitas ayuda porque no te portas bien".
- Intenta: "He notado que a veces te sientes frustrado cuando intentas concentrarte, y quiero darte herramientas para que eso sea más fácil para ti".
2. Cambia el Concepto: El Psicólogo como un "Entrenador"
A los niños les motiva la idea de mejorar en lo que les gusta. Compara al psicólogo con un coach deportivo o un instructor de un videojuego.
La analogía: Así como Messi tiene un entrenador para mejorar su técnica, o un gamer busca "trucos" para pasar de nivel, un psicólogo es un entrenador para el cerebro. Su trabajo no es "curar" algo malo, sino enseñarte hacks (trucos) para que tu inteligencia brille sin que el estrés te detenga.
3. Enfócate en las "Herramientas", no en las "Fallas"
Es vital que el niño entienda que no va a terapia a que lo juzguen, sino a buscar equipo para su "mochila de vida". Explícale que aprenderá:
- Estrategias de enfoque: Cómo terminar las tareas más rápido para tener más tiempo libre.
- Gestión de emociones: Qué hacer cuando la rabia o la tristeza se sienten muy grandes.
- Habilidades sociales: Cómo conectar mejor con los amigos.
4. Normaliza la Salud Mental
Hazle saber que todos los adultos exitosos (empresarios, deportistas, artistas) trabajan en su mentalidad.
> "No vas porque seas diferente a los demás de forma negativa, vas porque eres lo suficientemente valiente para querer ser la mejor versión de ti mismo".
5. Dale Participación en el Proceso
Para que no se sienta "obligado", permítele tener cierto control:
Déjale elegir la ropa que llevará ese día.
Pregúntale después de la sesión: "¿Te cayó bien?", "¿Sientes que es alguien con quien puedes hablar?". Si hay una conexión real, el progreso será mucho más rápido.
Conclusión:
Un Paso hacia Adelante
Ir a terapia es un acto de productividad personal. Es aprender a usar el cerebro de manera eficiente para que el TDAH no sea un obstáculo, sino una característica que se sabe gestionar. Al final del día, lo que buscamos es que nuestro hijo se sienta seguro, capaz y, sobre todo, comprendido.

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